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Ni se pegan, ni se clavan ni se atornillan al suelo. Las tarimas flotantes son una solución perfecta para renovar cualquier superficie de interior de forma limpia, económica y sin obras. Su introducción en los años sesenta contribuyó a democratizar la reforma de suelos, ofreciendo no solo resultados casi indistinguibles de la madera maciza, sino también una ajustada relación calidad-precio.

Antes de invertir en este tipo de revestimiento, se recomienda informarse sobre las ventajas y desventajas de las tarimas flotantes. No hay duda de que su popularidad y alta demanda son la mejor carta de presentación, pero los consumidores encontrarán útil la siguiente documentación. A fin de cuentas, la decisión de instalar tarimas flotantes en Madrid no está exenta de inconvenientes, si bien todos ellos son fáciles de subsanar.


Tarimas flotantes: un avance revolucionario en el sector de la reforma

En sentido estricto, las tarimas flotantes son una técnica o método de instalación de suelos, más que un revestimiento o material en particular. Los propietarios e inquilinos que desean renovar su vivienda sin obras encuentran un poderoso aliado en este sistema. Las lamas, en lugar de encolarse, clavarse o atornillarse, se colocan sobre el pavimento deseado mediante un sistema de clic, que además puede removerse en cuestión de minutos.

El término «flotante» revela una de las características fundamentales de este sistema: sus lamas no están fijas a un soporte, sino que disfrutan de una cierta libertad para contraerse y expandirse. Esta cualidad reduce las tensiones mecánicas e impide que se formen las temidas grietas, derivadas de la contracción y dilatación de los materiales constructivos durante el invierno.

A diferencia del mármol y otras opciones tradicionales, los suelos flotantes de interior permiten economizar la inversión en materiales y mano de obra. Como resultado, otro de los beneficios de la tarima flotante es su compatibilidad con presupuestos ajustados.


5 pros y contras de la instalación de tarimas flotantes


Fácil y rápido de instalar

En un suelo flotante las lamas disponen de ranuras y anclajes de clic en sus bordes que permiten unirlas con otras lamas, ensamblando el pavimento de forma similar a un puzle. El uso de clavos, tornillos o adhesivos industriales brilla por su ausencia en el proceso de instalación.

Otra ventaja de las tarimas flotantes es su compatibilidad con una amplia gama de soportes: gres, parqué antiguo, cerámica, terrazo, suelos vinílicos, etcétera. No obstante, se recomienda evitar las superficies dotadas de moqueta y los suelos con niveles o irregularidades.


Altísima resistencia al desgaste


Que los suelos conserven su brillo y pulidez original es el deseo de cualquier propietario. Decantarse por las tarimas flotantes es una apuesta segura para lograrlo. Este tipo de superficies posee una tolerancia elevada a los impactos y rayaduras, expresada con la clasificación AC (Abrasion Class). Como regla general, en los hogares suelen utilizarse lamas de tipo AC3, AC4 y AC5, que ofrecen distintos grados de resistencia al desgaste superficial.


Disponible en múltiples colores y acabados

La diversidad de colores y acabados es otra fortaleza de las tarimas flotantes. Se comercializan lamas con diseños inspirados en los materiales más variopintos: el cemento pulido, las maderas nobles (nogal, roble, pino), las piedras labradas (mármol, terracota, pizarra), etcétera.

Al cliente con inquietudes ambientalistas le agradará descubrir, además, que la mayor parte de las lamas se fabrican siguiendo procesos respetuosos con el medio ambiente. En muchos casos, ostentan certificados que avalan su sostenibilidad, como el PEFC o el FSC.

Cuando se investigan las ventajas e inconvenientes de la tarima flotante, surge la duda de si los productos disponibles en el mercado se ajustarán a las necesidades estéticas del cliente. Definitivamente, la alta personalización está garantizada.

Su mantenimiento es simple y barato

Las tarimas flotantes no requieren un mantenimiento especial. Las laminadas son particularmente fáciles de higienizar. Además de pasar la aspiradora a diario, lavarlas con una mopa de microfibra una vez a la semana es suficiente para conservarlas como nuevas.

Las partículas del polvo, la arena y la suciedad en general se convierten, por efecto de la abrasión continuada, en ‘enemigos’ declarados del suelo flotante. Para prevenir arañazos, se aconseja el uso de alfombras en áreas transitadas y de fieltros protectores bajo el mobiliario.

Es vulnerable a la humedad

La deformación y agrietamiento por efecto de la humedad es la gran desventaja de este tipo de pavimento. Con todo, este problema de las tarimas flotantes está corregido en las versiones hidrófugas, lo que habilita su empleo en cocinas, baños y otros entornos domésticos donde la humedad alcanza niveles críticos.

Autor

  • Especialista en instalación de suelos vinílicos SPC y tarimas flotantes, con más de 12 años de experiencia en reformas de viviendas y espacios comerciales. Ha participado en cientos de instalaciones reales, asesorando a clientes en la elección del suelo más adecuado según uso, soporte y condiciones de cada vivienda. Sus artículos se basan en experiencia práctica de obra, no en catálogos, y están orientados a ayudar a tomar decisiones informadas y evitar errores comunes en la instalación de suelos.

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