Por su calidez estética y origen ecológico, la madera natural sigue desempeñando un papel protagonista en el sector del interiorismo y la decoración. Sin embargo, su coste elevado, sensibilidad a las plagas y mantenimiento exigente están motivando su abandono progresivo en favor de materiales que imitan la madera con fidelidad. Los suelos laminados y vinílicos, por ejemplo, atraen por su resistencia y una relación calidad-precio más ajustada.
Gracias a la evolución de los polímeros sintéticos y otros hitos tecnológicos, estas superficies con efecto madera se han posicionado como una alternativa real a las tarimas fabricadas en roble, pino o caoba auténtica. Y es que los suelos que imitan la madera carecen de las desventajas que tradicionalmente se achacan al material orgánico en que se inspiran.
5 recomendaciones para comprar suelos que imitan la madera
Elige un material óptimo
El catálogo de suelos que simulan madera es realmente extenso. Desafortunadamente, no todos los productos reúnen los estándares de calidad deseados ni satisfacen las exigencias técnicas de un hogar medio. Al consultar a instaladores profesionales, una de las opciones más repetidas es el suelo vinílico SPC con efecto madera. Sus siglas provienen de solid polymer composite porque se compone de una mezcla de polvo de piedra caliza natural y cloruro de polivinilo, siendo la versión más resistente y sofisticada del PVC tradicional.
Las lamas y losetas de vinilo SPC, que son compatibles con baños y cocinas, destacan por su rigidez, resistencia a los impactos y tolerancia a la humedad y las salpicaduras. Como alternativa a los suelos vinílicos, pueden citarse el gres porcelánico y el suelo laminado, aunque su instalación costosa y su vulnerabilidad al agua estancada disminuyen su atractivo en entornos residenciales.
Presta atención a la textura
Sin una adecuada sincronización de sus distintas vetas y nudos, el efecto madera del pavimento perdería su naturalidad, y el ojo del visitante detectaría rápidamente que se trata de un material sintético. Por ese motivo, interesa planificar la posición y dirección de cada loseta hasta configurar un parquet coherente y unificado en su conjunto. Basta una lama mal orientada para arruinar días de esfuerzo y dedicación.
Además de evitar interrupciones y cortes entre las lamas, los expertos aconsejan dar variedad a los patrones de las fibras. En principio, la naturaleza no conoce las simetrías y líneas rectas, por lo que debería existir un cierto caos en la composición de un suelo de PVC que imita la madera.
Considera el color y su impacto decorativo
El suelo representa una parte significativa del espacio visible en cualquier estancia. Su color y acabado influyen en el resto de la decoración, pudiendo armonizar o contrastar con su paleta cromática, razón por la que no debería elegirse a la ligera. En general, las maderas de tonos claros se integran bien en habitaciones pequeñas y con grandes necesidades lumínicas, mientras que un salón o un dormitorio grande podría realzarse con maderas más oscuras.
No subestimes las prestaciones técnicas
La búsqueda de calidad y valor estético no debería opacar las restantes cualidades de un suelo vinílico de imitación a madera. Sus características técnicas han de incluir una capa de uso o wear layer. El grosor de este film transparente (de 0,20 mm a 0,70 mm) determina su resistencia a los arañazos y el desgaste del tránsito diario. Otras prestaciones relevantes son la impermeabilidad, el aislamiento térmico y acústico o la tolerancia al deslizamiento (determinada por una clasificación de categorías C1, C2 y C3).
Asegura el realismo con juntas rectificadas
La fidelidad visual no es una cuestión menor. Si los suelos que imitan al parquet de roble natural, por ejemplo, carecen de su característico marrón claro y sus vetas marcadas, transmitirán una imagen artificial que afectará negativamente a toda la decoración. El realismo de estas superficies también radica en la ausencia de uniones visibles entre las lamas. Por ello, se recomienda optar por baldosas rectificadas, finalizadas con un corte de gran precisión que ofrece una ilusión de continuidad entre las distintas piezas del «puzle» del pavimento.
En salones y otras habitaciones alargadas, disponer las lamas en sentido vertical acrecienta la sensación de profundidad. El suelo cobrará protagonismo si se rodea de rodapiés de un tono más claro u oscuro, además.
