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Las humedades están presentes en el 20% de las viviendas en España, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE). En particular, los inmuebles situados en la Cornisa Cantábrica y en las regiones costeras sufren una mayor humedad ambiental durante los 365 días del año. Para combatirla, se adoptan medidas como el uso de pinturas antimoho, los sistemas de doble o triple acristalamiento y los morteros de cal ecológica, además de instalar suelos vinílicos SPC para mantener a raya a la condensación y los cambios de temperatura.

Las lamas SPC permiten disfrutar del mejor suelo para una casa con humedad gracias a sus propiedades técnicas: una altísima impermeabilidad, el aguante de las variaciones térmicas o la práctica ausencia de mantenimiento, entre otras. Este producto vinílico surgió en la década de 1980-90 como una evolución del pavimento LVT (Luxury Vinyl Tiles) más tradicional.

Por qué elegir suelos vinílicos SPC para casas con humedad

El suelo SPC (Stone Plastic Composite) es una clase de revestimiento vinílico cuya composición híbrida de polímeros, minerales y estabilizadores le otorga una dureza física, resistencia al desgaste y confort térmico superior al resto.

Su popularidad en los suelos para casas de pueblo reside en su núcleo o capa central, desarrollada con una mezcla de polvo de piedra caliza natural y cloruro de polivinilo (PVC). La composición de este pavimento rígido de nueva generación repele el agua y evita que se deforme al exponerse a derrames, salpicaduras y ambientes húmedos. De este modo, se distingue de los suelos laminados convencionales, cuyo núcleo de fibra de madera es proclive a hincharse y dedagradarse con las humedades.

A continuación se detallan los principales beneficios del suelo SPC, prestando atención a su tolerancia a la humedad relativa, así como a sus cualidades ecológicas y antibacterianas:

Resistente al agua

Las lamas SPC son una opción recomendable en habitaciones expuestas al agua y en construcciones vulnerables a la humedad. El ‘secreto’ de su éxito se encuentra en los materiales hidrófugos de su núcleo, capaces de rechazar el agua en vez de absorberla, incluso cuando esta se estanca en su superficie.

Conservación de las dimensiones originales

Gracias a su estabilidad dimensional, el pavimento SPC conserva su tamaño y propiedades originales, sin experimentar deformaciones de ningún tipo. La presencia de calizas pulverizadas en su núcleo impide que sus lamas se expandan y contraigan por efecto del agua, las tensiones físicas o los cambios térmicos. De ahí que muchos en el sector de la construcción y la reforma lo consideren como el mejor suelo para humedades, junto con el microcemento y el gres porcelánico.

Ecológico y sostenible

Las lamas de este suelo vinílico se fabrican sin metales pesados, ftalatos u otros agentes tóxicos, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire. Dada su resistencia al moho, sus emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV) son mínimas en comparación con otros productos.

Menor riesgo de mohos y bacterias

Además de combatir las humedades en el suelo, elegir un suelo SPC permite despedirse del moho y otros microorganismos nocivos para la salud humana. Su base polimérica es inhóspita para la proliferación de bacterias, al carecer de materia orgánica de la que nutrirse.

La importancia de dar solución al exceso de humedad en interiores

Cuando el nivel de humedad sobrepasa el umbral de lo recomendable, la eficiencia energética y la integridad estructural del inmueble pasan a un segundo plano. Está demostrado que la exposición prolongada a los mohos y otros agentes biológicos favorece el desarrollo de asma y otras enfermedades respiratorias que hacen mella en ancianos, menores de edad y otros colectivos vulnerables.

Al margen de estos perjuicios para la salud, este problema ambiental afecta al suelo vinílico rígido de distintos modos a medio y largo plazo. El subsuelo en que se asientan las lamas puede pandearse y desarrollar irregularidades por efecto de la presión hidrostática. Lógicamente, si los materiales adyacentes a este revestimiento no están debidamente acondicionados, su deterioro acabará por comprometer la instalación SPC. En otras palabras, hasta el mejor suelo antihumedad sufre las consecuencias de convivir con una alta humedad ambiental.

Autor

  • Especialista en instalación de suelos vinílicos SPC y tarimas flotantes, con más de 12 años de experiencia en reformas de viviendas y espacios comerciales. Ha participado en cientos de instalaciones reales, asesorando a clientes en la elección del suelo más adecuado según uso, soporte y condiciones de cada vivienda. Sus artículos se basan en experiencia práctica de obra, no en catálogos, y están orientados a ayudar a tomar decisiones informadas y evitar errores comunes en la instalación de suelos.

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